Origen y fundación de San Sebastián: de pueblo marítimo a ciudad histórica
Cuando caminamos por San Sebastián pensamos automáticamente en la Belle Époque. Edificios como el Teatro Victoria Eugenia, el Ayuntamiento, o el Hotel María Cristina nos trasladan a una época de casinos y recitales, cuando la nobleza europea disfrutaba de sus veranos a la brisa de la playa de la Concha. Pero, ¿qué hubo antes ? ¿Cuál es el origen y la fundación de San Sebastián?
El origen de San Sebastián: varios asentamiento de pescadores y un monasterio
Hasta el siglo XII no hay referencias documentales sobre San Sebastián. A partir de ahí existen unos primeros textos escritos que aluden a un asentamiento de pescadores y comerciantes gascones en la falda de Urgull. También recogen la existencia del monasterio de San Sebastián El Antiguo, situado donde hoy se encuentra el Palacio de Miramar, y varias propiedades de ese monasterio diseminadas a orillas del río Urumea (*1).
Aunque no disciernen muchos detalles al respecto, sí se sabe que en aquella época el monasterio de San Sebastián El Antiguo dependía del monasterio de Leyre, y era, por lo tanto, propiedad de Navarra. El monasterio era un centro espiritual localizado en el actual barrio del Antiguo, pero además también constituía el principal punto de la vida social y administrativa de la población de la zona.
¿Cómo es que estando el eje fundamental de la población de aquella época en el Antiguo, la historia de la ciudad se fue articulando en lo que hoy conocemos como Parte Vieja? Porque en la falda del Monte Urgull la salida al mar, entre el monte y la Isla Santa Clara, era más sencilla, y era por donde se establecía el comercio por mar con el exterior. Y en sus orígenes, el mayor atributo de Donostia era su posibilidad de establecer conexiones con otras regiones a través del Mar Cantábrico.

Fuente: Museo San Telmo
San Sebastián era un pueblo marítimo con flota propia donde se hablaba el gascón
Los primeros textos escritos que recogen cómo era la vida en San Sebastián relatan que antes del siglo XII ya había en San Sebastián una considerable actividad marítima en la bahía de La Concha (aún no se habían construído los muelles del puerto en la falda de Urgull). La ciudad tenía una flota propia, y recibía frecuentes visitas de mercaderes extranjeros.
Tanto es así que en el primer documento legal que rigió la vida de la sociedad de San Sebastián (el Fuero emitido por Sancho VI el Sabio, que se detalla más adelante) figura una detallada normativa para los usos del comercio marítimo, y se contemplan relaciones comerciales con Bayona, cuyos habitantes hablaban el mismo idioma: el gascón (una lengua romance occitana derivada del latín -el euskera y el castellano fueron proliferando en las décadas siguientes-).
Hasta entonces Bayona había funcionado como puerto de Navarra, pero resultó un puerto inservible debido a las arenas de Las Landas. Por eso en el Fuero se contemplaba el fomento de la emigración gascona, para que la burguesía de armadores y comerciantes de Bayona se desplazasen a la villa de San Sebastián según ese “impulso repoblador asociado a la voluntad de arraigo, y defensa del Reino de Navarra”, que contemplaba el Fuero (*2).
Fundación de San Sebastián: villa del Reino de Navarra en el siglo XII
Hay que esperar al siglo XII para encontrar los primeros documentos escritos sobre el origen de San Sebastián como ciudad. Estas referencias históricas datan del año 1180, cuando el Rey de Navarra Sancho VI El Sabio la nombró Villa de San Sebastián. Porque en su origen, San Sebastián fue una villa navarra, y debe su nombre a que el monasterio asentado donde está actualmente el Palacio de Miramar estaba consagrado al Santo San Sebastián.
En aquella época, el siglo XII, España se dividía en varios reinos: el Reino de Navarra, el Reino de Castilla, el Reino de Aragón, El Reino de León, y el Reino de los Taifas (los estados independientes del Sur, surgidos en Al-Ándalus). Y fue el de Navarra quien, por los intereses económicos de contar con un puerto para dar salida por el mar a las lanas navarras, constituyó legalmente la villa de San Sebastián.
Sancho VI El Sabio dictó para ello un fuero municipal que regiría la vida de la comunidad asentada en la falda del Monte Urgull a partir de ese momento. Aquel fuero favoreció el desarrollo de núcleos urbanos, y supuso un impulso repoblador asociado a la voluntad de arraigo, siempre y cuando se defendiera el poder navarro en el territorio.
Aunque hasta entonces el monasterio había sido el centro de interés de las poblaciones asentadas en la zona, a consecuencia de constituirse San Sebastián como villa de Navarra, el centro del núcleo urbano, que estaba en vías de formación en el Antiguo, se desplazó al pie del monte Urgull.

Un lugar clave por su emplazamiento estratégico para el comercio marítimo
San Sebastián como villa perteneciente al Reino de Navarra no duró mucho. Porque en el año 1200, fruto de la guerra entre Alfonso VIII de Castilla y Sancho VII el Fuerte de Navarra, San Sebastián pasó a depender del Reino de Castilla. La posibilidad de comerciar con el exterior desde la bahía de La Concha otorgaba a Donostia un emplazamiento estratégico y codiciado para las monarquías que no tenían litoral.
Desde San Sebastián se podía dar salida por mar a los productos manufacturados en el interior del reino, y esto la convirtió en un lugar clave para el comercio exterior de las distintas monarquías. Según esto, desde el Reino de Castilla se peleó por su adhesión, y a principios del siglo XIII el puerto marítimo de Navarra se convirtió en el pueblo marítimo de la corte castellana. Gracias a ello, se incrementó la importancia a las vías de comunicación con Vitoria y Burgos.
Así es como San Sebastián fue transformándose, progresivamente, de pequeño pueblo marinero, a puerto importante de una de las monarquías más ricas de la región.
De puerto marítimo al fortaleza militar
Al principio, el ser un puerto castellano sólo presentaba ventajas para los habitantes de San Sebastián: la Monarquía de Castilla era más rica que la de Navarra, y además estaba en plena expansión. Por encima, aunque pasó a ser una villa castellana, los sucesivos monarcas respetaron los fueros anteriores, y le otorgaron a la villa una serie de privilegios orientados a mantener las exportaciones desde Navarra.
Pero formar parte de la Corona de Castilla también tuvo sus contras. Francia e Inglaterra buscaban alianzas con la corte castellana, y llegar a acuerdos no siempre fue evidente. De modo que la bonanza económica, fruto de ser un importante puerto de la región, se vio amenazada por las constantes guerras contra franceses e ingleses. Así, la villa de San Sebastián se fue transformando progresivamente en una fortaleza defensiva, y el comercio de su puerto se desvió al puerto de Pasajes y al puerto de Bilbao.

Fuente: Museo San Telmo
San Sebastián noble y leal: una fiel defensa militar
Tal fue el compromiso de San Sebastián contra los ataques extranjeros, que en época de los Reyes Católicos (siglos XV y XI), cuando se unieron la Corona de Castilla y la de Aragón, se denominaba a San Sebastián “la noble y leal”. Claro que el constante estado de sitio se tradujo en un fuerte deterioro económico para la ciudad.
En tiempos de guerra, los de San Sebastián invirtieron en fortificaciones y en mantenimiento de la guarnición. Y además, paralelamente, su comercio marítimo fue cayendo progresivamente hasta desviarse completamente al puerto de Pasajes.
Así que mientras San Sebastián estaba centrada en defender la Corona de Castilla y Aragón de invasiones extranjeras, el puerto de Pasajes era una de las sedes de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas y de la Real Compañía de Filipinas, donde llegaban las mercancías desde las colonias españolas en América del Sur y Filipinas. Esto convirtió a Pasaia en una bahía de especial relevancia en el siglo XVII.
Así las cosas, San Sebastián pasó dos siglos cumpliendo con su misión bélica. Es por eso que en 1662, el 7 de marzo, el rey Felipe IV le concede el título de Ciudad, y a partir de ese momento es ya la ciudad de San Sebastián.
Referencias
- Unsain, José María; Luengo, Félix; Hernández, Adriana; Aizpurua, Ramón (2016) San Sebastián. Un viaje a través de su historia: Editorial Nerea, en colaboración con Fundación Kutxa.
- Artola, Miguel (2000) Historia de Donostia- San Sebastián: Editorial Nerea, con la ayuda de la Dirección de General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Periodista con más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializada en narrativa creativa y contenido divulgativo. Desde Go Local, se acerca a personas, lugares y acontecimientos relevantes de San Sebastián para contar, con rigor periodístico, los hitos que dan forma a la identidad de la ciudad.